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El despertar de la conciencia - William Holman Hunt - 1853
óleo sobre lienzo - Tate Collection, Londres |
Busco sin encontrar el equilibrio;
lo que me sale al paso
me revela que no existe.
Pero yo sigo buscando.
Es el despertar de la conciencia.
En la fría tarde,
cuando el frío arrecia,
escucho los mismos lamentos.
Sin mirar, no se distingue quién gime
porque el dolor no entiende de banderas,
y la misma indignación
los enfrenta a una única verdad:
son iguales.
Idénticas marionetas
utilizadas para el enriquecimiento de unos pocos
a costa de demasiados.
El humo del cigarro salva más vidas
que las palabras de los mandatarios.
La misma ignorancia de siglos
se cierne sobre el mundo "civilizado".
O conmigo o contra mi
gritan los dictadores airados
y el mismo axioma cuadricula a los literatos,
capaces de ver la mota en ojo ajeno
sin percatarse de su viga
que los tiene ciegos.
La misma incultura de siglos
nos empuja al
"Conmigo o desterrado".
Mientras llenamos la panza
el mundo externo se seca
y nuestras migajas
-lejos de alimentar-
engendran nuevas guerras.
O conmigo o contra mi
¿por qué no admitir ambos mundos?
Mientras los muertos son los hijos de otros,
mientras son otras madres las que lloran
qué fácil es decir:
o conmigo o contra mi...
pero aquí no hay dos señores a los que servir
sino dos pueblos por aniquilar.
Mientras las mentiras sean dichas por los intelectuales
-fríos y acartonados por la soledad de la hoja en blanco-
el pueblo llano no encontrará el camino.
¡Claro que podemos ver y mirar con un solo ojo!
pero la realidad, en su justa perspectiva,
necesita de ambos
sin cortinas y a la misma distancia.
Ni contigo ni contra ti.
Ni contra mi ni conmigo.
En el despertar de la conciencia
El muerto existe
porque tiene rostro,
nombre,
familia
y no una bandera sobre la cara.
Negarlo es condenarnos a una guerra enferma.
¡Como todas las guerras!
(MariluzGH)