Sus ojos se detuvieron en el doble ancho de la caja donde yace su marido. Trata de articular palabras, pero la sorpresa y el enojo se lo impiden. Por contra, siente nacer desde lo más profundo de las entrañas una hiriente carcajada. Libre y liberadora. Por fin consigue arrancar las telarañas de su garganta y con voz enronquecida le espeta:
- Y aquí estás, al fin, víctima de tus propios abusos y desmanes. Te creíste invencible y todopoderoso menospreciando la humillación constante de tu mujer. Polvo al polvo. Humo al humo. Ya pueden cerrar la caja.
Difícil será encontrar los restos de veneno que inyecté en los cigarrillos que hoy has fumado. Ceniza a la ceniza. Tú a la caja. Yo, por fin libre.
Acabado el oficio religioso se reúnen los vecinos y entre susurros comentan:
-Pobrecita, viuda tan joven.
¡¡¡Si ellos supieran!!!(MariluzGH)
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Sutil modificación al minirrelato llamado "Aros de humo", a tenor de los comentarios hacia un final diferente.
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Pues, aunque este viudita y joven, yo prefiero pasar de largo. Y eso que no fumo.
ResponderEliminarAbrazos, compañera
Y haces bien, pero que muy bien, compañero. :)
Eliminarabrazos
Me encantaaaaa!!!!. SÍ,SÍ, SÍ...
ResponderEliminarÉste es el final que deseaba (y que se merece).
Muy bueno, Mariluz.
Eres un bichi (bicho con cariño) increíble.
Besos y abrazos al cuadrado.
Justicia silenciosa, pena hipócrita.
ResponderEliminarGran texto.
Un beso
jjajajaj....pero !Qué bueno! y brutal a la vez...
ResponderEliminarSigo pensando que demasiado cercano a la realidad de algunos.
Un beso, Mariluz
Estos monstruos que se nutren de la infamia humana y vomitan por doquier con la incapacidad de desechar tantas miserias. Sería fácil juzgar, pero hay motivos que elevan la fiebre que entorpece la conciencia.
ResponderEliminarDestacado querida amiga, como todo lo que escribes. Mira que te he extrañado. Un fuerte gesto cariñoso para vos.
ResponderEliminarMe gustaría ser una gota de lluvia,
Para nacer al borde de unos bellos ojos
derramarme por la luz de las mejillas
y romperme en la silueta de los labios,
para iluminarte con una sonrisa cada mañana.
¡¡Un feliz y radiante fin de semana te deseo!!
Atte.
María Del Carmen
¿Por qué nos vemos empujados a llegar a estos finales, tan de ficción, pero al fin y al cabo tan reales...?
ResponderEliminarUn abrazo
Pues sí, me sonaba a Aros de Humo. Ya decía yo que esos cigarrillos que me diste tenían un sabor cicutariano... No me los vuelvas a preparar así ¿vale? :)
ResponderEliminarYo, desde luego, no vuelvo a fumar...
ResponderEliminarLo tengo claro, malvada amiga
Un abrazo y feliz fin de semana