29 de enero de 2013

Humo al humo


Sus ojos se detuvieron en el doble ancho de la caja donde yace su marido. Trata de articular palabras, pero la sorpresa y el enojo se lo impiden. Por contra, siente nacer desde lo más profundo de las entrañas una hiriente carcajada. Libre y liberadora. Por fin consigue arrancar las telarañas de su garganta  y con voz enronquecida le espeta:

- Y aquí estás, al fin, víctima de tus propios abusos y desmanes. Te creíste invencible y todopoderoso menospreciando la humillación constante de tu mujer. Polvo al polvo. Humo al humo. Ya pueden cerrar la caja.

Difícil será encontrar los restos de veneno que inyecté en los cigarrillos que hoy has fumado. Ceniza a la ceniza. Tú a la caja. Yo, por fin libre.

Acabado el oficio religioso se reúnen los vecinos y entre susurros comentan:

-Pobrecita, viuda tan joven.

¡¡¡Si ellos supieran!!!
(MariluzGH)

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Sutil modificación al minirrelato llamado "Aros de humo", a tenor de los comentarios hacia un final diferente.
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25 de enero de 2013

Palo solitario

"Palo solitario"
foto analógica tomada desde Monte Hacho - Ceuta en 1980
autor: Escolástico Martín, de Marbella.

El Amor quedó suspendido, 
como una "A",
en el tendido eléctrico,
frágil y rielante;
pero con la firme decisión 
de lanzarse al vacío,
donde espera la mar,
Alfa de un horizonte sin ataduras.

(MariluzGH)

Gracias, Tico, por permitirme utilizar la preciosa fotografía que inspiró estos humildes versos.

20 de enero de 2013

Aros de humo


Nunca fue fácil seguir tus pasos al ritmo y sin descansos. Eras agotador y disfrutabas al comprobar cuántos metros me había quedado atrás. Entonces parabas y encendías un cigarrillo y mientras yo llegaba, tú hacías aros de humo sonriendo con malicia, como un niño malcriado. Y como tal, cuando llegaba a tu altura, sin mirarme, reiniciabas tu maratón particular a ninguna parte. Porque la triste realidad es que nunca llegaste a ningún destino. Hasta hoy, que aquí estás entre cuatro velas, sin flores, y dentro de una caja de pino con el doble del ancho de tu cuerpo. No sé para qué. Pero ahí estás; bien vestido y perfumado; sin más compañía que mi silencio acusador y mis resecos ojos. Sola, porque nunca quisiste tener hijos; decías que éste no era mundo para criar niños sanos. Niños -decías- que al hacerse mayores te mandarían a un asilo y a mi me utilizarían de criada en nuestra propia casa. Como si no lo hubiese sido siempre. No tenemos vecinos ni amigos. Tú decías que los vecinos sólo sirven para perderte las herramientas y los amigos sólo te recuerdan cuando se les acaba el dinero y vienen a beberse tu vino y comerse mis asados. Tampoco tenemos compañeros de trabajo. Siempre trabajamos nuestras tierras y decías que con nuestras manos nos bastaban. Lo tenías todo calculado; medido; pensado... hasta dejaste cavada la fosa y la caja dentro aguardando los cuerpos. Y por eso te odio más que antes; porque ahora comprendo para qué tanta anchura. Ahí te imagino esperándome fumando tu postrer cigarrillo haciendo aros de humo. Échate a un lado que me tumbaré a tu lado.

Cuando alguien venga por aquí y nos vea dirá: «¡cuánto se querían!»...

Ay, si los muertos hablaran.

(MariluzGH)

15 de enero de 2013

El sastre

El sastre - Giovanni Battista Moroni - 1565/1570
óleo sobre lienzo - National Gallery, Londres

No es fácil mirar atrás
y no encontrar tus huellas
protegiendo mi camino;
las borró el viento y el mar
una madrugada fría.

Mis rasgos son más tuyos que míos
y -con los años- te veo más en mi;
no me molesta;
pero duele haber perdido la oportunidad del beso;
duelen los silencios,
las distancias insalvables
y el rencor sordo por las incomprensiones.

Los padres no son amigos.
No deben serlo.
Pero los hijos aprendemos demasiado tarde
que a esas edades
no necesitamos complicidades
sino amor y respeto por ambas partes.

Camino por las calles que te conocieron.
En ellas no tengo identidad;
para todos sigo siendo:
la hija de "el sastre".

(MariluzGH)


A mi padre: Diego "El Sastre"