No perdono al abanico
que se quedó la caricia de tus manos
No perdono al abanico
que me robó tu aroma
lanzándolo al aire
en las tardes de verano.
No perdono a la vida
-que se llevó tanta vida-
y me robó cada beso,
la mirada de tus ojos,
la sonrisa de tus labios.
No perdono tu ausencia inevitable.
Y no perdono, porque te extraño.
(MariluzGH)
Beatriz Salas ha tenido la amabilidad de ponerle voz




