Mi padre nunca me llevó al cine. Tampoco al fútbol ni a los
toros ni al boxeo. Tal vez por eso nunca quise ser bombero ni astronauta, ni
tan siquiera policía como él.
Yo quería ser “padre”. Sólo padre; y llevar a mi
hijo a pescar y al fútbol y al cine y al boxeo y a los toros y al teatro. Y quería que mi hijo
quisiera ser bombero o astronauta o policía. Incluso sepulturero. Como yo.
Que la tierra te acoja y guarde tus secretos, padre.
Que la tierra se abra pronto para acompañarte, hijo.

