11 de junio de 2015

El amor por la tarde

El amor por la tarde - Fritz Syberg - 1889-1891 - óleo sobre lienzo
Nationalmuseum, Estocolmo.

Morir de a poco;
bajo el palio firme de tus pestañas,
cuando la tarde, roja y cálida,
se esconda tras las palmeras 
de nuestro horizonte;
lentamente y plena de magia,
añorando el azul de tus ojos
y el amor por la tarde.

Morir de a poco;
como la luz de una vela blanca en la repisa,
como la espuma que una ola deja en la orilla,
como el suspiro de la nostalgia,
y la fragilidad de un beso
al caer la tarde.

Así quiero morir:
de a poco.
Contigo.
Y un "para siempre" en los labios.

(Mariluz GH)


9 de marzo de 2015

Las botas

Fotografía de Fernando Anaya©


Un hombre revestido de sudor y barro, levantando polvo. Solo.

Una parada...
Un trago de agua...

Descansad, compañeras, contra la pared, mientras mis ojos se recuperan de la belleza de hacer camino.
Un suspiro... sólo un suspiro y ya mis pies añoran la protección de tu abrazo.

Un horizonte...
Unas botas...
Un peregrino."

(Mariluz GH)


18 de febrero de 2015

Paisaje invernal

Paisaje invernal - Sesshu - 1470
tinta sobre pergamino - Museo Nacional de Tokio

En tus ojos un paisaje invernal
de blancas nieves
y espesas brumas,
una sima profunda
y brotes congelados
-como lágrimas escurridizas-
de almendros y cerezos.

La vida en blanco
y suspiros rojos.

(Mariluz GH)

11 de diciembre de 2014

Nuestros abuelos

Nuestros abuelos - Jorge Glez. Camarena - 1960/1970
óleo sobre lienzo - colección particular

Nuestros abuelos surcaron los mares
buscando tierras donde sembrar palabras
en un idioma nuevo
sin aprender el que encontraron.
Arrancaron las plumas al quetzal
y lo vistieron de plomo y fierro
para que no pudiera volar libre en su cielo.

Nuestros abuelos siguieron la voz de su amo
y dejaron campos agostados y baldíos,
familias desmembradas y rotas
tras la quimera del oro y la gloria de la cruz.
Y buscando a uno abusaron de la otra.

Maldita ambición que nos condena
a entendernos en un mismo idioma
sin comprendernos.

Hoy los nietos de nuestros abuelos
mueren quemados por la misma ambición,
sin distinguir ancestros.

(Mariluz GH)