Abrí los ojos y en mi alma,
solitaria y encerrada en el abismo,
te busqué.
Abrí los ojos y en la oscuridad profunda,
sin sentir esa negrura,
te encontré.
Tu voz me liberó de la apatía,
tu luz me iluminó en la oscuridad,
tu amor despertó viejas heridas
y aún así, quise salir a tu encuentro
y adentrarme en ti.
Y esa voz, temblorosa y aturdida, dice:
"Ven y sigamos el mismo camino".
Tu mano extendida
abrió mi corazón y mis sentidos,
que ya no me pertenecen.
Suben la escalera al cielo, por ti.
(MariluzGH
aniversario - 1999)




