La sombra que me habita
se renueva en cada grito
y a cada paso me agito
sabiéndome ya marchita.
Busco en la palabra escrita
restos de un adiós marchito
y una promesa maldita
de un corazón de granito.
Bajo ese cielo infinito
donde mi vida dormita
sangra el corazón detrito
por una ilusión finita.
Culpable soy del delito
y mi alma está contrita,
pero el amor no se quita
de mi corazón proscrito;
por eso acepto el gambito
y, de ti, quedo expedita.
(MariluzGH)

