Reverdecer en cada primavera
sobre ramas secas
y árboles caídos.
Entre hojarasca húmeda de invierno
renace nuestro amor, como la vida.
Abiertos los ojos al futuro inmediato
las caricias son como un presente cotidiano,
una puerta a la felicidad perenne,
un más que ayer,
un amor eterno y sobrehumano.
Tras la pasión de ángeles perdidos
levantamos al unísono las manos
y en oración enamorada
por puro amor, resucitamos.
(MariluzGH)

