Posándose en los dedos
desde la tupida cortina de pestañas,
la gota de lágrima inocente
bañó los rincones alejados de mi alma.
Desierto de placeres
con hambre insaciable de justicia,
vacías y quebradas las pupilas
entre lamentos se retuercen.
Se inclina la verdad temida:
muerte, desolación y miedo
se ciernen sobre las cabezas
y en el progreso nuclear germinan.
Avanzando en agonía desde la raíz profunda
se cuela entre nuestros poros la negra muerte amarilla.
(MariluzGH)
