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23 de noviembre de 2008

Si



Si puedes mantener la cabeza cuando todo a tu alrededor
pierde la suya y por ello te culpan,
si puedes confiar en ti cuando de ti todos dudan,
pero admites también sus dudas;
si puedes esperar sin cansarte en la espera,
o ser mentido, no pagues con mentiras,
o ser odiado, no des lugar al odio,
y -aun- no parezcas demasiado bueno, ni demasiado sabio.

Si puedes soñar -y no hacer de los sueños tu maestro,
si puedes pensar -y no hacer de las ideas tu objetivo,
si puedes encontrarte con el Triunfo y el Desastre
y tratar de la misma manera a los dos farsantes;
si puedes admitir la verdad que has dicho
engañado por bribones que hacen trampas para tontos.
O mirar las cosas que en tu vida has puesto, rotas,
y agacharte y reconstruirlas con herramientas viejas.

Si puedes arrinconar todas tus victorias
y arriesgarlas por un golpe de suerte,
y perder, y empezar de nuevo desde el principio
y nunca decir nada de lo que has perdido;
si puedes forzar tu corazón y nervios y tendones
para jugar tu turno tiempo después de que se hayan gastado.
Y así resistir cuando no te quede nada
excepto la Voluntad que les dice: «Resistid».

Si puedes hablar con multitudes y mantener tu virtud,
o pasear con reyes y no perder el sentido común,
si los enemigos y los amigos no pueden herirte,
si todos cuentan contigo, pero ninguno demasiado;
si puedes llenar el minuto inolvidable
con los sesenta segundos que lo recorren.
Tuya es la Tierra y todo lo que en ella habita,
y -lo que es más-, serás Hombre, hijo.

(Ruyard Kipling 1865-1936)
Versión de Luis Cremades

7 de noviembre de 2008

Totalitarismo


Para desconcierto de sus discípulos, en cierta ocasión le dijo el Maestro a un obispo que las personas religiosas tienen una natural inclinación hacia la crueldad.

«¿Por qué?», le preguntaron los discípulos después de que se hubiera marchado el obispo.

«Porque sacrifican con demasiada facilidad a las personas con tal de conseguir su propósito», respondió el Maestro.

(Anthony de Mello, S.J.)

Profecía

«Quisiera poder llegar a enseñar la verdad».

«¿Estás dispuesto a ser ridiculizado e ignorado
y a pasar hambre hasta los cuarenta y cinco años?»

«Lo estoy.
Pero dime: ¿qué ocurrirá cuando haya cumplido los cuarenta y cinco años?»

«Que ya te habrás acostumbrado a ello».

(Anthony de Mello, S.J.)