18 de julio de 2009

En mis manos con ternura



La manzana
Es tan exquisita,
Cuando la veo
La acaricio
La dibujo
Y con ternura merecida
La preparo
Y en mis labios, boca
Siento
Su dulce infinito néctar en mi lengua
Despacio
La devoro
Con el deseo cumplido

De repente
Soltó el grito y me expulsó
No me importo, me marche
Por que en el camino
Encontré las mejores manzanas

Hoy me dedico a embellecerlas
Siempre,
Que las acaricio antes de tomarlas
En mis manos
Con ternura,
Es el principio de todo

(Adolfo Payés)

14 de julio de 2009

por favor diez...



Me seduce la idea de abrazarte,
de observar tu cuerpo entre un sutil
claroscuro,
lanzarte miradas en varias
direcciones,
y llamarte a mi lado con un
provocador susurro.

Me atrae la idea de un beso,
quizá dos, tres… por favor diez…
un enlace profundo que nos haga sonreír,
sin procurar despertar de lo que logramos sentir…

Disfruto la idea de un acercamiento,
las manos sedientas de piel y caricias,
un sin fin de sensaciones,
y un gemido largo... pausado…

Me atrae la idea de un beso, quizá dos, tres… por favor diez…

(Natalia Astúa Castillo)

10 de julio de 2009

SIN TÍTULO



La mañana se despierta
húmeda y vegetal
todavía sin poder sacudirse la lluvia nocturna
que sigue lamiendo sus bordes.
Me levanto aturdida
sintiendo aún el calor reciente de tu cuerpo
y el abrazo que cercó mi sueño.
Estoy impregnada de tu respiración
del conocimiento epidérmico y espeso del amor.
Mi piel está grabada con tus señales
y no hay viento ni agua que pueda lavarlas
sin dejar mi nombre borroso, desteñido y sin sonrisa.
Te has plantado como roca en mi playa de estrellas de mar y caracolas,
dándole un nuevo sonido a las olas
que revientan contentas su canción salada
en el ámbito de mi cuerpo.

(Gioconda Belli)

3 de julio de 2009

Poema 15



Me gustas cuando callas porque estás como ausente,
y me oyes desde lejos, y mi voz no te toca.
Parece que los ojos se te hubieran volado
y parece que un beso te cerrara la boca.

Como todas las cosas están llenas de mi alma
emerges de las cosas, llena del alma mía.
Mariposa de sueño, te pareces a mi alma,
y te pareces a la palabra melancolía;

Me gustas cuando callas y estás como distante.
Y estás como quejándote, mariposa en arrullo.
Y me oyes desde lejos, y mi voz no te alcanza:
déjame que me calle con el silencio tuyo.

Déjame que te hable también con tu silencio
claro como una lámpara, simple como un anillo.
Eres como la noche, callada y constelada.
Tu silencio es de estrella, tan lejano y sencillo.

Me gustas cuando callas porque estás como ausente.
Distante y dolorosa como si hubieras muerto.
Una palabra entonces, una sonrisa bastan.
Y estoy alegre, alegre de que no sea cierto.

(Pablo Neruda 1904-1973)